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Dormir con unas lentes de contacto y retirarlas por la mañana para poder ver durante el día sin gafas ni lentillas convencionales puede resultar sorprendente. Sin embargo, ese es precisamente el principio de funcionamiento de las lentes Orto-K, utilizadas en los tratamientos de ortoqueratología.
Se trata de lentes de contacto especiales diseñadas de manera individualizada para modificar temporalmente la forma de la córnea mientras dormimos. Su uso está especialmente asociado a la corrección de la miopía y también puede tener interés dentro de determinadas estrategias para el control de su progresión.
Pero ¿cómo funcionan realmente las lentes Orto-K? ¿Sus efectos son permanentes? ¿Puede utilizarlas cualquier persona?
¿Qué son las lentes Orto-K?
Las lentes Orto-K, también conocidas como lentes de ortoqueratología, son lentes de contacto rígidas permeables al gas diseñadas específicamente para utilizarse durante el descanso nocturno.
A diferencia de unas lentillas convencionales, que corrigen nuestra visión mientras las llevamos puestas, las lentes Orto-K actúan mientras dormimos.
Su diseño provoca una modificación controlada y temporal de la curvatura de la córnea. Al retirarlas por la mañana, esa modificación permite compensar determinados defectos refractivos durante un periodo de tiempo sin necesidad de llevar gafas o lentes de contacto durante el día.
El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas describe la ortoqueratología nocturna como una técnica basada en lentes especiales de alta permeabilidad diseñadas a medida.
¿Cómo funcionan las lentes Orto-K?
La córnea es la superficie transparente situada en la parte anterior del ojo y desempeña un papel fundamental en la manera en que la luz se enfoca sobre la retina.
Las lentes de ortoqueratología presentan un diseño especial que modifica temporalmente la distribución de las células superficiales de la córnea y su curvatura mientras dormimos.
Por la mañana, las lentes se retiran. La nueva forma temporal de la superficie corneal permite compensar la graduación durante el día.
Es importante entender precisamente esa palabra: temporal.
La ortoqueratología no elimina definitivamente la miopía ni cambia permanentemente el ojo. Para mantener el efecto es necesario continuar utilizando las lentes siguiendo la pauta indicada por el profesional. Si se suspende el tratamiento, la córnea va recuperando progresivamente su forma original y reaparece la graduación previa.
¿Para qué se utilizan las lentes Orto-K?
Uno de sus usos más conocidos es permitir que determinadas personas con miopía puedan desenvolverse durante el día sin utilizar gafas o lentillas convencionales.
Esto puede resultar especialmente cómodo en personas que practican deporte o realizan actividades en las que llevar gafas o lentes de contacto durante el día resulta incómodo.
Pero la ortoqueratología tiene además otra vertiente especialmente interesante: el manejo de la progresión de la miopía durante la infancia y la adolescencia.
Diversas investigaciones han encontrado que la ortoqueratología puede reducir la velocidad de elongación axial del ojo en niños con miopía, aunque la respuesta puede variar entre pacientes y el efecto puede disminuir con el tiempo.
Esto no significa que las lentes Orto-K sean automáticamente la mejor opción para cualquier niño con miopía. Cada caso debe valorarse de manera individual.
¿Las lentes Orto-K sirven únicamente para niños?
No.
Aunque actualmente se habla mucho de la ortoqueratología por su utilización dentro de las estrategias de control de miopía infantil, también puede utilizarse en adultos cuando las características del ojo y la graduación lo permiten.
En una persona adulta, uno de los principales objetivos puede ser disfrutar durante el día de una buena visión sin necesidad de utilizar gafas o lentillas convencionales.
En niños y adolescentes, además de esa ventaja, el profesional puede valorar su utilización como parte de un programa dirigido a reducir la progresión de la miopía.
Por tanto, la edad por sí sola no determina si una persona puede utilizar Orto-K.
¿Quién puede utilizar lentes Orto-K?
No existe una respuesta idéntica para todo el mundo.
Antes de iniciar un tratamiento de ortoqueratología es necesario estudiar características como la graduación, la forma y estado de la córnea, la superficie ocular, los hábitos del paciente y su capacidad para seguir correctamente las pautas de higiene y mantenimiento.
Por eso estas lentes no se compran simplemente eligiendo una graduación.
El tratamiento requiere un estudio previo y una adaptación individualizada.
Además, las indicaciones y los rangos de graduación que pueden tratarse dependen del diseño concreto de la lente y de las características de cada paciente.
La pregunta correcta no sería tanto “¿tengo suficiente o demasiada miopía?”, sino “¿son mis ojos y mi graduación adecuados para este tratamiento?”.
Y eso solo puede determinarse después de una valoración profesional.
¿Cómo es una adaptación de lentes Orto-K?
El proceso comienza con un estudio de la visión y de las características del ojo.
Uno de los elementos especialmente importantes es analizar la forma de la córnea. Esta información permite seleccionar y diseñar una lente adaptada a las características concretas de cada persona.
Una vez iniciada la adaptación, se realizan revisiones para comprobar cómo responde el ojo, cómo está actuando la lente y qué calidad visual se obtiene.
No se trata únicamente de entregar unas lentillas.
La ortoqueratología requiere seguimiento, especialmente durante las primeras fases, y posteriormente revisiones periódicas que permitan comprobar tanto el resultado visual como el estado de la superficie ocular.
¿Cuánto se tarda en notar el efecto?
La respuesta depende de factores como la graduación inicial, las características de la córnea y el diseño de la lente.
En algunos pacientes puede apreciarse una mejoría importante desde las primeras noches, mientras que en otros la adaptación necesita más tiempo.
Además, durante las primeras fases puede ser necesario realizar ajustes hasta conseguir un resultado estable.
Precisamente por eso el seguimiento forma parte del tratamiento.
¿Son permanentes los resultados de las lentes Orto-K?
No.
Este es uno de los puntos que más conviene aclarar antes de empezar.
La Orto-K es reversible. Su efecto depende del uso continuado de las lentes según la pauta establecida.
Si dejamos de utilizarlas, la córnea va regresando a su forma anterior y la graduación vuelve progresivamente.
Esta reversibilidad es precisamente una de las diferencias fundamentales respecto a procedimientos quirúrgicos destinados a modificar de manera permanente la córnea.
La higiene de las lentes Orto-K es especialmente importante
Como ocurre con cualquier lente de contacto, utilizar correctamente las lentes Orto-K es fundamental.
En este caso, además, se utilizan mientras dormimos, por lo que las pautas de limpieza, desinfección, manipulación y seguimiento deben respetarse con especial cuidado.
Dormir con lentes de contacto puede aumentar el riesgo de complicaciones oculares, incluida la infección corneal, si no se utilizan y mantienen adecuadamente.
Por eso no conviene modificar por nuestra cuenta los productos de limpieza, los tiempos de uso ni la pauta indicada durante la adaptación.
Ante dolor, enrojecimiento importante, secreciones o una disminución repentina de la visión, debe suspenderse el uso y consultar con un profesional sanitario.
¿Orto-K o lentillas convencionales?
No existe una opción mejor para todo el mundo.
Las lentillas convencionales corrigen la visión mientras las llevamos puestas. Las lentes Orto-K, en cambio, se utilizan normalmente durante la noche para conseguir el efecto visual durante el día.
Para algunas personas, esto supone una ventaja importante. Para otras, unas lentes de contacto convencionales o unas gafas pueden seguir siendo la solución más apropiada.
También existen actualmente distintas alternativas para abordar la progresión de la miopía infantil, por lo que la elección debe realizarse después de estudiar cada caso.
¿Cómo saber si las lentes Orto-K son adecuadas para ti?
La mejor manera de saberlo es realizar una valoración específica de ortoqueratología.
La graduación es importante, pero no es el único factor que determina una adaptación. También hay que estudiar la córnea, la salud ocular, los hábitos y las necesidades visuales de cada persona.
En Óptica Noresna, en La Corredoria (Oviedo), trabajamos con lentes Orto-K y otros servicios de óptica y realizamos una valoración individual antes de determinar si la ortoqueratología puede ser una opción adecuada para cada caso.
Si buscas una alternativa para ver durante el día sin gafas o quieres informarte sobre las diferentes opciones disponibles para el manejo de la miopía, una valoración profesional es el primer paso.



