Cómo cuidar los oídos en el día a día: 8 hábitos para proteger tu audición

  • admin
  • octubre 8, 2026

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Cuando pensamos en cuidar nuestra salud, solemos prestar atención a la alimentación, el ejercicio, la vista o la piel. Sin embargo, no siempre damos la misma importancia a nuestra audición. Saber cómo cuidar los oídos y adoptar algunos hábitos sencillos puede ayudarnos a protegerlos frente al ruido, una higiene inadecuada y otros factores presentes en nuestra vida cotidiana.

No hace falta esperar a notar que oímos peor para empezar a prestar atención a nuestra salud auditiva. La prevención también consiste en conocer qué situaciones pueden resultar perjudiciales y actuar antes de que aparezcan molestias.

¿Por qué es importante saber cómo cuidar los oídos?

Los sonidos forman parte constantemente de nuestro entorno: utilizamos auriculares, conducimos, trabajamos, asistimos a conciertos, vemos la televisión o pasamos tiempo en lugares con mucho ruido.

La intensidad del sonido y el tiempo durante el que estamos expuestos a él son dos factores importantes. Cuanto más intenso es un sonido y mayor es la duración de la exposición, mayor puede ser el riesgo para nuestra audición. La exposición repetida a niveles elevados de ruido puede dañar las estructuras sensibles del oído interno y provocar pérdida auditiva inducida por ruido o acúfenos.

La buena noticia es que buena parte de esa exposición puede reducirse mediante pequeños cambios en nuestros hábitos.

1. Controla el volumen de los auriculares

Escuchar música, podcasts o realizar llamadas con auriculares forma parte del día a día de muchas personas. El problema no está necesariamente en utilizarlos, sino en hacerlo a un volumen demasiado elevado durante periodos prolongados.

Como referencia, la Organización Mundial de la Salud recomienda mantener el volumen del dispositivo por debajo del 60 % de su capacidad máxima y, cuando podamos controlar el nivel de sonido, procurar que la exposición media se mantenga por debajo de 80 dB.

También puede ser útil utilizar auriculares que se ajusten correctamente y cuenten con cancelación de ruido. Al aislar mejor el sonido exterior, disminuye la necesidad de subir el volumen cuando estamos, por ejemplo, en el transporte público o en un lugar concurrido.

2. Dale descanso a tus oídos

Además del volumen, debemos prestar atención al tiempo de exposición.

Si pasamos muchas horas utilizando auriculares o permanecemos durante bastante tiempo en ambientes ruidosos, es recomendable realizar pausas en lugares más tranquilos.

Esto resulta especialmente importante después de situaciones con niveles elevados de sonido, como conciertos, locales de ocio, eventos deportivos o determinados entornos de trabajo.

No hay una única cantidad de tiempo segura para cualquier sonido: cuanto mayor es la intensidad, menor es el tiempo durante el que podemos exponernos sin aumentar el riesgo. Por ejemplo, la OMS sitúa en unas 40 horas semanales el tiempo de escucha segura a 80 dB, mientras que a 90 dB lo reduce a unas cuatro horas semanales.

3. Protégete cuando sabes que habrá mucho ruido

Hay situaciones en las que no podemos simplemente bajar el volumen.

Conciertos, maquinaria, fuegos artificiales o determinados ambientes laborales pueden alcanzar niveles de sonido capaces de afectar a nuestra audición.

En estos casos, utilizar protección auditiva adecuada, como tapones u orejeras, puede reducir la intensidad del sonido que llega al oído. También ayuda aumentar la distancia respecto a la fuente del ruido; por ejemplo, evitando permanecer justo al lado de los altavoces durante un concierto.

Además, existen diferentes tipos de protección auditiva según la actividad y las necesidades de cada persona, por lo que no todos los tapones tienen por qué cumplir la misma función.

4. No introduzcas bastoncillos ni otros objetos en el oído

Uno de los hábitos más extendidos a la hora de limpiar los oídos es también uno de los que conviene evitar.

El cerumen forma parte del sistema natural de protección del oído y, en condiciones normales, el conducto auditivo dispone de sus propios mecanismos para desplazarlo hacia el exterior.

Introducir bastoncillos u otros objetos en el conducto no garantiza una mejor limpieza. Al contrario, puede empujar el cerumen hacia dentro, favorecer la formación de un tapón o provocar pequeñas lesiones.

Para la higiene habitual suele ser suficiente limpiar suavemente la parte externa de la oreja, sin introducir objetos en el conducto auditivo. La Clínica Universidad de Navarra también desaconseja estas maniobras de autolimpieza, ya que pueden producir heridas, eliminar cerumen en exceso o causar traumatismos.

Si notas sensación de taponamiento o sospechas que existe un exceso de cerumen, lo adecuado es consultar con un profesional en lugar de intentar retirarlo por tu cuenta.

5. Mantén los oídos secos después del baño

Después de ducharnos o nadar podemos secar suavemente la parte externa del oído con una toalla, evitando introducir objetos en el conducto.

Esto cobra especial importancia en personas que tienen antecedentes de problemas de oído o determinadas patologías. En esos casos, el profesional sanitario podrá indicar si es necesario adoptar alguna precaución adicional frente al agua.

También existen protectores específicos para actividades acuáticas cuando las necesidades de la persona así lo requieren.

6. No ignores las señales que te manda tu audición

Algunos cambios pueden aparecer de manera gradual y pasar desapercibidos al principio.

Tener que subir cada vez más el volumen de la televisión, pedir frecuentemente que nos repitan una conversación, tener dificultades para entender lo que nos dicen cuando hay ruido de fondo o notar pitidos de manera persistente son algunos signos ante los que conviene prestar atención.

La OMS identifica precisamente los acúfenos persistentes, la dificultad para escuchar sonidos agudos y los problemas para seguir conversaciones como señales que deberían motivar una consulta profesional.

En el blog de Noresna puedes ampliar esta información en “Señales de pérdida auditiva que no debes ignorar”.

7. No esperes a tener una dificultad evidente para revisar tu audición

Una revisión auditiva permite conocer nuestro nivel de audición y detectar posibles cambios.

La frecuencia adecuada dependerá de cada caso. Conviene prestar una atención especial si estamos expuestos habitualmente a ruido, utilizamos auriculares durante muchas horas, tenemos antecedentes de problemas auditivos o empezamos a notar algún cambio en nuestra manera de oír.

Precisamente porque determinadas pérdidas auditivas pueden desarrollarse poco a poco, es posible que la propia persona tarde en darse cuenta de ellas.

8. Convierte el cuidado auditivo en un hábito

Saber cómo cuidar los oídos no consiste en hacer algo extraordinario una vez al año, sino en tomar mejores decisiones en situaciones cotidianas.

Bajar un poco el volumen, descansar de los auriculares, alejarse de una fuente de ruido, utilizar protección cuando sea necesaria o evitar introducir objetos en el oído son gestos pequeños que pueden marcar una diferencia a largo plazo.

Incorporar estos hábitos es una forma sencilla de cuidar los oídos y proteger nuestra salud auditiva. Nuestra audición nos acompaña cada día y merece que le prestemos atención incluso cuando aparentemente todo funciona correctamente.

Cuida tu salud auditiva en Noresna

Si quieres conocer el estado de tu audición o has empezado a notar algún cambio, en Óptica Noresna contamos con servicio de audiología en La Corredoria, Oviedo, donde podemos valorar tu audición y orientarte en función de tus necesidades.

No es necesario esperar a oír mal para empezar a cuidar tus oídos.