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No todas las personas consiguen una buena calidad visual con unas gafas o unas lentes de contacto convencionales.
Cuando la córnea presenta una forma irregular, existe alguna alteración de la superficie ocular o resulta difícil adaptar otros tipos de lentes, pueden valorarse soluciones más especializadas. Una de ellas son las lentes esclerales.
Aunque a simple vista puedan parecer unas lentillas más grandes de lo habitual, su diseño y su forma de apoyarse sobre el ojo son muy diferentes. Precisamente esas características permiten utilizarlas en situaciones en las que una lente convencional puede no ofrecer una visión o una comodidad suficientes.
Pero ¿qué son exactamente las lentes esclerales? ¿Cómo funcionan? ¿Quién puede utilizarlas?
¿Qué son las lentes esclerales?
Las lentes esclerales son lentes de contacto rígidas permeables al gas y de mayor diámetro que las lentes corneales convencionales.
Su principal diferencia está en la manera en que se apoyan sobre el ojo.
Mientras que muchas lentes rígidas descansan directamente sobre la córnea, las lentes esclerales están diseñadas para apoyarse sobre la esclera, es decir, la parte blanca del ojo, creando una bóveda que queda por encima de la córnea.
El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas define precisamente la lente escleral como una lente rígida permeable al gas cuyo apoyo se produce sobre la esclera y que debe evitar el contacto con la córnea y el limbo.
Ese diseño permite crear un espacio entre la lente y la superficie corneal que, antes de colocarla, se rellena con líquido.
¿Cómo funcionan las lentes esclerales?
Para entender su funcionamiento hay que fijarse en dos características fundamentales.
Por una parte, la lente crea una superficie óptica regular por delante de la córnea.
Cuando la córnea tiene una forma irregular, la luz puede no enfocarse correctamente sobre la retina y producir una visión distorsionada. La lente escleral puede ayudar a compensar parte de esa irregularidad mediante una nueva superficie óptica más uniforme.
Por otra parte, entre la lente y la córnea queda un pequeño espacio lleno de líquido.
Esto permite que la lente no se apoye directamente sobre la zona central de la córnea y puede ayudar a mantenerla hidratada durante el uso en determinados pacientes con alteraciones importantes de la superficie ocular.
Por tanto, dependiendo de cada paciente, las lentes esclerales pueden tener una finalidad principalmente visual, protectora o una combinación de ambas.
¿En qué casos pueden utilizarse las lentes esclerales?
No existe una única indicación.
Las lentes esclerales se utilizan principalmente en personas cuyas características visuales u oculares requieren una adaptación más especializada.
Entre las situaciones en las que pueden valorarse encontramos las siguientes.
Lentes esclerales y queratocono
El queratocono es una alteración en la que la córnea se vuelve progresivamente más fina y adopta una forma más cónica e irregular.
Como consecuencia, pueden aparecer miopía, astigmatismo irregular, visión borrosa o distorsionada y mayor sensibilidad a la luz.
En casos leves puede ser posible corregir la visión mediante gafas o determinados tipos de lentes de contacto. Sin embargo, cuando la irregularidad corneal aumenta, puede resultar necesario utilizar lentes especiales.
Las lentes esclerales son una de las opciones que se utilizan en pacientes con queratocono para intentar proporcionar una superficie óptica más regular y mejorar la calidad visual.
Eso no significa que todas las personas con queratocono necesiten este tipo de lente.
La elección dependerá del grado de irregularidad, de la visión obtenida con otras soluciones, de la tolerancia a las lentes y del estado general de la córnea.
Otras córneas irregulares
El queratocono no es la única situación en la que la córnea puede presentar una forma irregular.
También pueden existir irregularidades como consecuencia de algunas cirugías corneales, cicatrices, trasplantes de córnea u otras alteraciones.
En estos casos, unas gafas pueden no ser suficientes para compensar completamente la distorsión óptica.
La lente escleral puede crear una superficie regular por delante de esa córnea irregular, permitiendo en determinados pacientes una mejora de la calidad visual.
¿Pueden utilizarse las lentes esclerales para el ojo seco?
En determinados casos, sí.
Al colocar una lente escleral, el espacio existente entre la lente y la córnea se llena con líquido antes de introducirla en el ojo.
Esto mantiene la superficie corneal en contacto con ese reservorio líquido mientras se utiliza la lente.
Por esta razón, las lentes esclerales pueden valorarse en algunas personas con enfermedad de la superficie ocular u ojo seco severo, especialmente cuando otras medidas no proporcionan suficiente alivio o protección.
En cualquier caso, hablar de “ojo seco” engloba situaciones muy diferentes, por lo que la presencia de molestias o sequedad no significa automáticamente que una persona necesite una lente escleral.
Antes debe estudiarse cuál es la causa y qué tratamiento resulta más adecuado.
¿Son más cómodas que unas lentes rígidas convencionales?
Puede parecer contradictorio que una lente de mayor tamaño pueda resultar cómoda, pero el lugar en el que se apoya cambia mucho la sensación durante el uso.
Las lentes esclerales descansan sobre la esclera y evitan el contacto directo con la parte central de la córnea.
Además, su mayor diámetro suele proporcionar una buena estabilidad sobre el ojo.
Esto puede hacer que determinadas personas que tienen dificultades con otros tipos de lentes rígidas toleren mejor una adaptación escleral.
Aun así, la comodidad depende mucho de una adaptación correcta.
Una lente escleral mal ajustada puede provocar molestias o afectar negativamente a la superficie ocular, por lo que no se trata simplemente de elegir una lente más grande.
¿Cómo se adaptan las lentes esclerales?
Las lentes esclerales necesitan un proceso de adaptación individualizado.
Antes de comenzar se realiza una valoración del estado ocular y se toman diferentes medidas para conocer las características de la córnea y de la superficie del ojo.
Durante la adaptación se estudia, entre otros aspectos:
- la altura que mantiene la lente sobre la córnea;
- su relación con el limbo;
- cómo se apoya sobre la esclera;
- su estabilidad;
- la calidad visual obtenida;
- y la respuesta del ojo después de varias horas de uso.
En función de esa información puede ser necesario modificar diferentes parámetros hasta encontrar un diseño adecuado.
Por eso la adaptación de una lente escleral suele requerir más de una visita y un seguimiento posterior.
¿Cómo se colocan?
También existen algunas diferencias respecto a las lentillas convencionales.
Antes de introducir una lente escleral en el ojo, normalmente se llena su parte interna con la solución indicada por el profesional.
Después se coloca procurando mantener ese líquido en su interior y evitando la formación de burbujas entre la lente y la córnea.
La técnica puede necesitar algo de práctica durante los primeros días.
Durante el proceso de adaptación, el profesional enseña cómo poner, retirar, limpiar y conservar correctamente las lentes.
Seguir estas instrucciones es especialmente importante tanto para obtener una buena visión como para mantener una adecuada salud ocular.
¿Pueden utilizarse durante todo el día?
El tiempo de uso adecuado depende de cada persona, del diseño de la lente y de cómo responda el ojo.
Por eso no debería establecerse una pauta de utilización general para todos los pacientes.
Durante las revisiones se comprueba la respuesta de la superficie ocular después de varias horas y se determina qué tiempos de uso son adecuados en cada caso.
También puede ser necesario modificar hábitos o introducir descansos dependiendo de las necesidades individuales.
¿Las lentes esclerales corrigen el problema de la córnea?
Esta distinción es importante.
Las lentes esclerales pueden mejorar la visión o ayudar a proteger la superficie ocular, pero no necesariamente corrigen la causa que ha originado la irregularidad.
Por ejemplo, en un paciente con queratocono, la lente puede mejorar la calidad visual mientras se utiliza, pero no elimina el queratocono.
Existen tratamientos diferentes dirigidos a otros objetivos, como intentar frenar la progresión de determinadas alteraciones corneales.
Por eso el uso de lentes esclerales debe formar parte de una valoración global de cada caso y, cuando sea necesario, coordinarse con el seguimiento oftalmológico correspondiente.
¿Lentes esclerales o lentillas convencionales?
La respuesta depende de las características de cada ojo.
Una persona con una córnea regular y una graduación convencional puede conseguir una excelente visión con lentes blandas o con otros tipos de lentes de contacto.
Las lentes esclerales suelen reservarse para situaciones en las que existe una necesidad más específica: córneas irregulares, dificultades con otros diseños de lentes o determinados problemas de superficie ocular.
Por tanto, no son unas lentes “mejores” en términos generales.
Son una herramienta diferente para necesidades diferentes.
¿Cómo saber si unas lentes esclerales pueden ser adecuadas para ti?
La única manera de saberlo es realizar una valoración específica.
La graduación es solo una parte del estudio. También es necesario valorar la forma de la córnea, la superficie ocular, la calidad visual que se obtiene con otras correcciones y las necesidades concretas de cada persona.
En Óptica Noresna, en La Corredoria (Oviedo), trabajamos con lentes esclerales y otros servicios de óptica y realizamos una valoración individual para estudiar si este tipo de adaptación puede ser adecuada en cada caso.
Si tienes dificultades para conseguir una buena visión con tus gafas o lentillas habituales, tienes una córnea irregular o te han recomendado informarte sobre lentes de contacto especiales, una valoración profesional puede ayudar a conocer las alternativas disponibles.



